viernes, 11 de julio de 2008

Vacaciones




Una de las ventajas de trabajar en la docencia, es que uno tiene vacaciones en verano (2 meses) e invierno (2 semanas) y… pagadas.
Si bien, las de verano son más extensas, debo reconocer que aprovecho y disfruto más las de invierno.
Yo creo que debe ser por que me organizo mejor en períodos breves de tiempo. El exceso de tiempo me nubla, me confunde.
Uno se llena de proyectos y panoramas que al final no cumple ni la mitad de ellos.
Estas vacaciones de invierno pretendo descansar pero, de verdad.
No sólo dormir más o levantarme más tarde, sino darme tiempo para reflexionar acerca de todo lo que ha ocurrido en mi vida los últimos meses. También para organizar mejor mi vida de aquí en adelante.
Limpiar, perfumar y ordenar mi casa son mis prioridades. Botar cachureos, vender lo que se pueda vender y lo que no, regalarlo.
También pretendo ir al Sur, a Osorno a estar con mis familiares.
Caminar por las calles de esa ciudad, sentir el frío, la humedad, a veces la llovizna o lluvia.
Acercarme a las cocinas a leña, tan comunes por allá.
Contemplar las áreas verdes sureñas que son realmente lindas.
Ver rostros de gente distinta a la que veo en forma habitual.
Quisiera también ir a dejar flores a un campo santo.
Me gustaría poder comer cosas ricas, navegar por Internet, ver TV (programas, películas), leer, comprar souvenirs (si la ocasión lo amerita, claro).
Todos estos panoramas los pretendo disfrutar con mi hija, la gran compañera de mi vida.
Y en una de esas, capaz que hasta disfrute el invierno…
¿ Qué será lo mejor de las vacaciones de invierno?