viernes, 20 de marzo de 2009

Impacto


Hace tiempo no escribía. Los motivos: muchos. La llegada de fin de año trae consigo muchas actividades: término de año escolar por partida doble; para mi hija y para mí y mis alumnos. Luego se acercan las fiestas de fin de año: navidad y año nuevo.

La primera, me trae lindos recuerdos de infancia: ilusiones, espectativas. Además siempre me ha gustado la atmósfera en que se envuelve la ciudad por esa fecha: los villancicos, la decoración, la programación televisiva.

La segunda fiesta me es prácticamente indiferente. No recuerdo un año nuevo que me haya marcado o que haya sido especial.

Este verano fue particularmente tedioso, algo melancólico. No fuí a ningún lugar en especial, estuve en casa sólo llevando a mi hija a unas academias deportivas (kárate en enero, natación en febrero) y paseando por lugares cercanos. Pensé que sería un verano aburrido pero tranquilo. Me equivoqué.

Faltando una semana para terminar el mes de febrero, al mediodía, mientras yo acompañaba a mi hija a sus clases de natación, entraron unos tipos a mi casa y se llevaron televisores, computadores y un dvd. Mi casa estaba cerrada y tenía protecciones en el primer piso, pero de alguna manera entraron por el segundo piso.

Luego de unos días de mucha tristeza, desamparo hasta un poco de desesperación, empecé a pensar con la mente fría y a reforzar la seguridad de mi casa.

Hoy estoy un poco más tranquila, reflexionando por todo lo que pasó, pensando en estrategias para resguardar cosas de valor cuando me ausento de mi casa, en la importancia de los vecinos, no sé...lo que si sé es que voy a poner todo de mi parte para no volver a vivir una situación igual.

¿Porqué tenemos que vivir encerrados para tener algo de tranquilidad? ¿Porqué en un par de minutos se llevan el esfuerzo de tu trabajo de meses impunemente?