A propósito del exceso de tiempo libre que tienen los niños durante las vacaciones de verano, el otro día conversábamos con mi hija lo afortunados o por lo menos aventajados que son los niños de hoy.
Pero están tan acostumbrados a la rapidez con que avanza la tecnología, que no logran valorar ni mucho menos percatarse de ello.
Mi madre me contaba que en su infancia no había televisión, por lo tanto la “entretención audiovisual” se centraba en ir al cine con sus hermanos, a la matineé, a ver alguna serie extranjera (Bonanza entre otras) siempre y cuando hicieran méritos para aquello.
También acostumbraban a leer historietas que aparecían en algunas revistas como “OK”
Las otras entretenciones consistían en juegos tradicionales como jugar a la pelota, a la cuerda, a la gallinita ciega, a la escondida.
En mi época de infancia ya se podían notar ciertos avances.
Ya estaba instalada la televisión y por lo tanto los que éramos niños en aquel entonces, teníamos la oportunidad de ver dibujos animados (Tom y Jerry, Lagarto Juancho, Los autos locos, Los Picapiedras, La Pantera Rosa, Heidi, Marcos, Ángel, Érase una vez el hombre, La abeja Maya, Los Pitufos) y programas infantiles (La cafetera voladora, El show del Conejito TV, Mazapán, Cachureos, El Profesor Rossa, Oreja-Pestaña y Ceja) al menos en un horario o dos durante la semana.
Aparecieron los primeros computadores sólo para uso en oficinas (programa MS2), el Atari cuyo costo alto y aunque demorara en cargar los juegos que traía, con una amiga y su hermano encontrábamos que valía la pena el esfuerzo.
¿Películas? durante mi niñez el cine de mi ciudad adolecía de ciertos requerimientos básicos para funcionar óptimamente (higiene, mantención) y los estrenos llegaban con bastante desfase. Las películas infantiles también.
Me encantaba leer historietas de las mismas series infantiles que se daban en mi época, las leía y releía. En ellas debo incluir a nuestro personaje por excelencia “Condorito”. A pesar de mi corta edad, también me gustaba escuchar música: ABBA, Paloma San Basilio, Mari Trini, Los Jaivas, Isabel Parra, Quilapayún, Víctor Jara. Era lo que mi mamá escuchaba, pero de ello me explico mi diversidad en cuanto a gustos musicales se refiere.
También coleccionaba servilletas (se podría decir que aún lo hago) y álbumes (Frutillita, La Historia del Hombre) jugaba al “elástico”, al bachillerato, al juego de naipes “carioca”, en fin, los que éramos niños en aquel entonces búscabamos también como entretenernos.
Los niños de hoy no sólo tienen varios canales de TV abierta para elegir. Además está la televisión por cable. Internet está al alcance de todos con la masificación y lo económico de los ciber.
Las películas? se estrenan durante la semana y el fin de semana en la feria del barrio ya están al alcance de tus hijos.
Entonces, si hay tanta tecnología al alcance de muchos, ¿porqué nuestros hijos ahora igual se quejan de aburridos?