
El olfato es un sentido que también nos evoca emociones y sentimientos muy especiales. Pero hoy prefiero hablar de los olores agradables, porque los desagradables son poquitos: la halitosis, olores que expele el cuerpo humano ( de todo tipo), los de elementos en descomposición y los que emana cierta hierba ilícita. Sin comentarios.
Ahora los olores exquisitos que más recuerdo de mi infancia, son los relacionados con el desayuno: el olor de la leche tibia y el del pan tostado sobre la mesa, todavía me transportan hasta aquella época.
Me gustaba tener todo tipo de útiles escolares (gomas de borrar, lápices, esquelas, sobres) que tuvieran aromas dulces o frutosos (chocolate, vainilla, frutilla). La única contraindicación de esos útiles era que por lo coloridos y aromáticos que eran, daba mucha lata usarlos.
De niña (no sé si aún) me gustaba sentir el olor que emanan los vehículos en los servicentros “a bencina”¿porqué? No sé pero me gustaba mucho.
Llegando a la adolescencia habían varios aromas que me gustaba sentir.
La colonia Coral y el desodorante spray Impulse que hasta el día de hoy se encuentran en el comercio. Yo creo que más que sentir el aroma de dicha colonia o desodorante, era lo que significaba para mí el olerlas: me hacían sentir más grande.
Nunca me ha gustado mascar ni ver mascar chicle, pero tuve un pequeño amor que mascaba siempre, de manera muy discreta (porque nunca lo ví hacerlo) un chicle de menta Dos en Uno, de esos de envase a rayas verde metálico con un niño y una niña inflando un globo. Me encantaba sentir ese olor cuando se me acercaba. Hoy a veces siento olores similares y me acuerdo de él.
Según mi mamá, mi papá usaba colonias y perfumes Old Spice, y siendo así creo que es de verdad influyente el ph de las personas: sentirlo en mi papá era muy agradable. Tuve un pololo que la usaba y la encontraba abominable. En todo caso, nunca me han llamado mucho la atención los perfumes, me agradan pero no me vuelven loca.
Me encantan los aromas de algunas comidas como de las carnes aliñadas cociéndose a fuego lento, la cazuela, las papas friéndose en aceite.
Hay ciertos aromas cotidianos que me gustan mucho: el del pasto mojado, algunos desodorantes ambientales e inciensos, el del café en invierno, por nombrar algunos.
¿Qué hace que un olor sea especial? ¿sólo su aroma? ¿el momento que nos evoca? ¿o ambas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario