sábado, 5 de septiembre de 2015

Vampiros emocionales: ¿Cómo identificarlos?

Hay personas que nos transmiten muy buenas vibraciones y nos llenan con su optimismo para alegrarnos el día. Sin embargo, hay otras que nos desgastan a golpe de pesimismo, inmadurez o egoísmo. Se trata de vampiros emocionales, personas que extraen nuestra energía vital y la usan para alimentar su negatividad.

El problema radica en que los vampiros emocionales no solo nos provocan una molestia momentánea sino que, a fuerza de relacionarnos con ellos día tras día, nos provocan un gran estrés y desgaste, no solo a nivel emocional sino incluso físico. De hecho, no podemos olvidar que las emociones son contagiosas y que los estados emocionales negativos mantenidos a lo largo del tiempo pueden dar pie a numerosas enfermedades. Por eso, el primer paso para lidiar con los vampiros emocionales, consiste en aprender a distinguirlos.
  
7 tipos de vampiros emocionales
Las personas que se alimentan de la energía de los demás suelen recurrir a la manipulación emocional para lograr sus objetivos. Se acercan al otro solo para extraer su energía y vaciar su carga de negatividad, una vez que lo logran, van a por su siguiente víctima sin sentir pena ni remordimientos. Y es que estas personas tienen muy poca empatía, son extremadamente egoístas y no son capaces de ponerse ni por un segundo en el lugar del otro. 
No obstante, existen diferentes tipos de vampiros emocionales, todos no operan de la misma manera:
 
 1. Los vampiros pesimistas. Se trata de la típica persona que ve el mundo de color gris, para ella todo es negativo y hacerle ver que en realidad no es así es una misión imposible ya que siempre tiene a mano un argumento para demostrar que su vida y el mundo no merecen la pena. Si mantenemos una relación prolongada con esta persona puede terminar haciéndonos adoptar su perspectiva negativa y pesimista, robándonos nuestras ganas de vivir y esperanzas.
 
 2. Los vampiros catastrófistas. Esta persona va más allá del pesimismo, para ella cualquier hecho adquiere proporciones negativas colosales. Su conversación gira exclusivamente sobre las catástrofes y desgracias que han ocurrido o pueden ocurrir, incluso si son bastante improbables. Para esta persona vivir significa enfrentar una larga cadena de peligros inminentes por lo que apenas diez minutos de conversación termina agotándonos y solo sirve para contagiarnos esa visión distorsionada del mundo.
 
 3. Los vampiros quéjicas. Se trata de la típica persona que se queja por todo, se queja cuando llueve y cuando hay sol también, cuando su economía va mal y cuando va bien. En ella nunca encontrarás apoyo porque cualquier problema que tengas, siempre será infinitamente menor que el suyo. De hecho, te usa como un paño de lágrimas pero nunca está dispuesta a escucharte cuando lo necesitas. Es probable que un día te acerques a ella con un problema pero termines consolándola porque se le ha secado la hierba del jardín.
 
 4. Los vampiros criticones. Esta persona siempre tiene algo que objetar a todo lo que dices pero no lo hace con buenas intenciones sino tan solo para despertar en ti un sentimiento de inferioridad, aunque siempre afirma que lo hace “por tu bien”. Pasar un día con esta persona implica escuchar un rosario interminable de críticas porque nada le parece bien, desde la cena hasta la película, sin olvidar tu comportamiento. Su rigidez a la hora de valorar cualquier cosa es simplemente irritante y agotadora.
 
 5. Los vampiros sarcásticos. Esta persona se esconde detrás de una broma para lanzar su dardo envenenado. A primera vista sus palabras pueden resultar chistosas pero en realidad encierran un comentario sarcástico y hasta cruel pero la trampa radica en que no puedes ofenderte porque “se trata solo de una broma”. Su principal objetivo es minar tu autoestima lanzando una serie de comentarios irónicos que terminan golpeando donde más duele. Relacionarse con este tipo de personas es como estar continuamente en una batalla, a la espera del próximo golpe.
 
 6. Los vampiros agresivos. En este caso, la persona reacciona de manera desproporcionada y violenta ante el menor estímulo. Cualquier palabra o el más mínimo gesto pueden provocar una tormenta por lo que sientes que estás caminando continuamente sobre la cuerda floja. Al verte obligado a medir cada frase y calibrar cada gesto, relacionarte con ella es profundamente agotador. 
 
7. Los vampiros indefensos. Se trata del vampiro emocional más difícil de reconocer ya que no resulta agresivo, al contrario, necesita constantemente que le ayuden porque no es capaz de valerse por sí mismo. Sientes tanta pena que te pones a tu disposición pero llega el punto en el que sus problemas han consumido todas tus energías. Se trata de una persona que roba tu tiempo, invade tu espacio y daña tus relaciones interpersonales pero cuando le necesitas, se olvida completamente de ti.
 

¿Cómo actúan los vampiros emocionales?

Para ejercer su poder, los vampiros emocionales necesitan dos condiciones esenciales: cercanía y tiempo. Es decir, necesitan establecer determinados lazos emocionales con la persona para conocer sus puntos débiles y poder guiarla por sus derroteros. Por eso los vampiros emocionales más dañinos son los que se encuentran en nuestro entorno más cercano, como los familiares, amigos o incluso la pareja. Además, mientras más cercanos y más estrecha sea la relación, más difícil nos resultará descubrirlos y más daño nos causarán.
A menudo estas personas humillan o ningunean a su víctima pero siempre tienen una excusa o una coartada a mano para explicar su propia versión de los hechos y hacerse pasar por buena gente. De hecho, ante los ojos de los demás incluso pueden adoptar el rol de víctimas, cuando en realidad son el verdugo.
No obstante, vale aclarar que en muchos casos este patrón de comportamiento no es consciente. Es decir, el vampiro emocional se comporta así de manera automática, sin pensar demasiado en las consecuencias de sus actos, porque es la única forma de relacionarse que conoce, un estilo relacional que quizás aprendió de sus padres o que desarrolló como un mecanismo de defensa a partir de situaciones traumáticas que vivió en el pasado.
Obviamente, el hecho de que no sean plenamente conscientes de que te están robando la energía no es razón para que dejes que continúen operando impunemente. Por eso, si rehúyes a una persona sin saber muy bien por que, si te cuesta devolver una llamada o si la sola idea de encontrar a alguien ya te resulta agotadora, es probable que te encuentres ante un vampiro emocional. Activa tu radar y no caigas en su tela de araña.

lunes, 1 de febrero de 2010

Casa


La primera casa que habitamos la mayoría de los seres humanos es el vientre materno. En el tenemos todo lo que necesitamos en esa etapa de nuestra vida.

Cuando llegamos a este mundo, aparte de necesitar una familia que nos cobije, también necesitamos de un lugar físico en el cual podamos crecer, desarrollarnos, hasta vivir la ultima etapa de nuestra vida.

El primer lugar físico del que tengo recuerdos en lo que respecta a casa, es de cuando tenia cinco años y vivía con mis padres. Era una casa antigua, objetivamente inmensa, con muchas habitaciones, largos pasillos, dos patios. En ella mi papa tenia su consulta medica con todo lo necesario para ello.

Luego, y solo con mi mama, vivimos en diferentes casas. algunas muy pequeñas donde apenas cabían los antiguos muebles que teníamos y en otras nos sobraba espacio.

Cuando tenia quince años llegue a vivir (o a habitar) la casa donde he vivido mas de la mitad de mi vida, de la cual salí para independizarme, para formar mi propia casa y a la cual volví cuando mi mama partió de este mundo.

No logre sentirme cómoda en esta casa. Quizá sea la carga emotiva que tiene, quizá sean los hechos vinculados a la delincuencia que viví ahí, quizá todo eso o...nada.

Nunca fui una persona a la que la intimiden los cambios, al contrario me gustan los desafíos, pero debo reconocer que a veces necesito algo muy poderoso, importante que me mueva a hacer grandes cambios.

Muchas cosas motivaron este gran cambio. Quizá la ausencia de mi madre, la distancia geográfica que mantengo con mis familiares, el no tener trabajo estable o simplemente que la ciudad a la que pertenezco se volvió para mí ajena, distante.

Pero sola no estoy, tengo a mi hija. Junto a ella decidí emprender este nuevo camino, no exento de dificultades, obstáculos, pero lleno de esperanza, tolerancia, perseverancia y sobretodo mucho mucho amor.

Será el amor la gran fuerza que nos mueve a realizar grandes cambios? o existe otra más poderosa aún?

viernes, 20 de marzo de 2009

Impacto


Hace tiempo no escribía. Los motivos: muchos. La llegada de fin de año trae consigo muchas actividades: término de año escolar por partida doble; para mi hija y para mí y mis alumnos. Luego se acercan las fiestas de fin de año: navidad y año nuevo.

La primera, me trae lindos recuerdos de infancia: ilusiones, espectativas. Además siempre me ha gustado la atmósfera en que se envuelve la ciudad por esa fecha: los villancicos, la decoración, la programación televisiva.

La segunda fiesta me es prácticamente indiferente. No recuerdo un año nuevo que me haya marcado o que haya sido especial.

Este verano fue particularmente tedioso, algo melancólico. No fuí a ningún lugar en especial, estuve en casa sólo llevando a mi hija a unas academias deportivas (kárate en enero, natación en febrero) y paseando por lugares cercanos. Pensé que sería un verano aburrido pero tranquilo. Me equivoqué.

Faltando una semana para terminar el mes de febrero, al mediodía, mientras yo acompañaba a mi hija a sus clases de natación, entraron unos tipos a mi casa y se llevaron televisores, computadores y un dvd. Mi casa estaba cerrada y tenía protecciones en el primer piso, pero de alguna manera entraron por el segundo piso.

Luego de unos días de mucha tristeza, desamparo hasta un poco de desesperación, empecé a pensar con la mente fría y a reforzar la seguridad de mi casa.

Hoy estoy un poco más tranquila, reflexionando por todo lo que pasó, pensando en estrategias para resguardar cosas de valor cuando me ausento de mi casa, en la importancia de los vecinos, no sé...lo que si sé es que voy a poner todo de mi parte para no volver a vivir una situación igual.

¿Porqué tenemos que vivir encerrados para tener algo de tranquilidad? ¿Porqué en un par de minutos se llevan el esfuerzo de tu trabajo de meses impunemente?

viernes, 7 de noviembre de 2008

Confusión


Cuando creo que mi vida a tomado un rumbo, siempre aparece algo en mi camino que me sorprende.
Hace tiempo pensaba escribir acerca de personas muy especiales que he conocido hace un par de meses atrás.
Pero al parecer, enfrentarme a un asalto dentro de mi casa, específicamente, dentro de mi pieza, amerita mi mayor atención y gran preocupación.
Así tal cual, entró un tipo a mi pieza mientras dormía junto a mi hija para intimidarme con un cuchillo y dejarme heridas leves.
Yo viví algo similar pero en la calle, en la vía pública, pero no es lo mismo. Tu casa, tu dormitorio es tu refugio, un lugar íntimo sobre el cual tú decides con quien compartir y con quien no. Y la real herida que quedó en mí fue esa: el ver tu espacio personal vulnerado, agredido y más encima no tener a quien reclamarle.
Después de ese lamentable hecho, me fuí por unos días a otra ciudad para pensar, descansar, recuperarme y poder ver con claridad lo que pasó.
Hoy procuro reforzar la seguridad en mi casa, sólo quiero paz y tranquilidad en mi vida.
¿Será mucho pedir?¿Qué tanto de lo que ocurrió fue mi responsabilidad?¿Qué será lo más recomendable de hacer para tener paz?

domingo, 31 de agosto de 2008

Cumpleaños


Este fue un mes muy especial. Le llaman el “mes de los gatos”, se celebra el día del niño y además es el mes en el que yo (hace un poquito más de tres décadas), nací.
Los cumpleaños que más recuerdo son aquellos de cuando era niña. Contaba los días que faltaban para esa fecha. Y el día de mi cumpleaños me sentía como una reina y además sentía que ese día todo era especial, lindo, agradable.
Hasta los siete años, mi cumpleaños se celebraba en lugares espaciosos, con muchos invitados y recibía hartos regalos.
Después mi cumpleaños pasó a ser una celebración más íntima, familiar, dónde sólo se convocaba a personas más cercanas. Siempre había una torta preparada por mi abuela o mi mamá y generalmente recibía aquel regalo más anhelado de parte de alguna de ellas.
Actualmente preparo un pequeño cóctel con torta incluida para recibir a mis amigos más cercanos.
Leí un artículo escrito por una Psiquiatra acerca de los cumpleaños y lo que significan para cada ser humano.
Ella decía que son fechas que mientras a algunas personas los ponen muy alegres, eufóricos exaltados, otros reciben esta fecha más melancólicos, nostálgicos, apesadumbrados, dependiendo de las cumpleaños pasados que hayan vivido y de las expectativas que se tienen para el cumpleaños que se acerca.
En los cumpleaños siempre está presente la sorpresa: llegan las personas que esperamos y también alguien que no. Aparece un regalo anhelado, uno inesperado y uno que simplemente no llegó.
Yo siempre espero lo mejor para mi cumpleaños: estar sana junto a mi hija, verme bien, que vengan mis amistades a saludarme, recibir muchos regalos, compartir cosas ricas para comer y (por qué no)agradecer a Dios el poder brindar por estar un año más en esta tierra que, sin duda, es el mejor regalo.
Cuál será el cumpleaños más recordado? El más bueno o el más malo? Y el regalo más recordado? El anhelado, el inesperado o el que no llegó?

viernes, 11 de julio de 2008

Vacaciones




Una de las ventajas de trabajar en la docencia, es que uno tiene vacaciones en verano (2 meses) e invierno (2 semanas) y… pagadas.
Si bien, las de verano son más extensas, debo reconocer que aprovecho y disfruto más las de invierno.
Yo creo que debe ser por que me organizo mejor en períodos breves de tiempo. El exceso de tiempo me nubla, me confunde.
Uno se llena de proyectos y panoramas que al final no cumple ni la mitad de ellos.
Estas vacaciones de invierno pretendo descansar pero, de verdad.
No sólo dormir más o levantarme más tarde, sino darme tiempo para reflexionar acerca de todo lo que ha ocurrido en mi vida los últimos meses. También para organizar mejor mi vida de aquí en adelante.
Limpiar, perfumar y ordenar mi casa son mis prioridades. Botar cachureos, vender lo que se pueda vender y lo que no, regalarlo.
También pretendo ir al Sur, a Osorno a estar con mis familiares.
Caminar por las calles de esa ciudad, sentir el frío, la humedad, a veces la llovizna o lluvia.
Acercarme a las cocinas a leña, tan comunes por allá.
Contemplar las áreas verdes sureñas que son realmente lindas.
Ver rostros de gente distinta a la que veo en forma habitual.
Quisiera también ir a dejar flores a un campo santo.
Me gustaría poder comer cosas ricas, navegar por Internet, ver TV (programas, películas), leer, comprar souvenirs (si la ocasión lo amerita, claro).
Todos estos panoramas los pretendo disfrutar con mi hija, la gran compañera de mi vida.
Y en una de esas, capaz que hasta disfrute el invierno…
¿ Qué será lo mejor de las vacaciones de invierno?

domingo, 29 de junio de 2008

Padres



A propósito de haberse celebrado hace unos días atrás el día del padre, quise escribir algunas líneas sobre el significado de esto para mí.
El padre de los padres para mí es Dios. ¿católica? es un poco ambicioso de mi parte declararme así, pero sí, soy creyente, cristiana.
Dios nos puso en este mundo, nos dio el libre albedrío, es decir, la posibilidad de elegir, (pero siempre con su consentimiento, por supuesto), a Él nos acercamos en los momentos de aflicción pero muy pocas veces cuando la alegría nos invade.
Ahora, a mi abuelo paterno y materno no los conocí, puesto que partieron de este mundo mucho tiempo antes que yo llegara a él.
A mi papá siento que lo conocí algo. El se murió cuando yo tenía 6 años, pero aún así tengo recuerdos imborrables.
Lo recuerdo muy alto, delgado, con abrigos oscuros y bufandas color café, a veces usando sombrero.
Un hombre atractivo, de linda sonrisa, pelo entrecano. A ratos algo huraño, pero de un amor incondicional hacia mí. Mi mamá a lo largo de toda su vida se encargó de recordarme ese amor, además de mantener vivo su recuerdo entre nosotros.
Del padre de mi hija también puedo rescatar momentos y sentimientos positivos. Con él nos conocimos en la pubertad y estuvimos en pareja en dos oportunidades.
Él era un tipo muy arriesgado, impredecible, alegre, cariñoso. De ojos oscuros y linda sonrisa también, siempre trató de demostrarme que lo que sentía por mí era importante para él. Nunca le dije lo importante que era también él para mí.
Al revisar la historia de mi vida puedo ver que la figura masculina en mi vida ha sido algo ajeno, casi ausente. Sólo tengo recuerdos.
¿Será por eso que me cuesta tanto relacionarme con el sexo opuesto más allá de una amistad?