domingo, 16 de marzo de 2008

Pesadumbre


En esa oportunidad, en que en el verano mi tía me leyó el Tarot, apareció en una carta, (que corresponde a algo así como mis más íntimos pensamientos, esos que a nadie se los cuento) “El Ermitaño”.
El Ermitaño es un arcano en el que aparece un hombre viejo, andrajoso, que con una lámpara en una mano y un bastón en la otra, simboliza la soledad, el desamparo, el caminar a tientas por la vida sin encontrar una salida, una luz, un camino.
Según esa descripción, yo sería una especie de Ermitaña.
Me siento muy sola, desamparada, expuesta, vulnerable. Como que conozco a mucha gente, pero personas cercanas a mí y que me quieran de verdad, son pocas. Personas con las que realmente puedo contar, menos. Si me ocurre algo positivo, me cuesta encontrar personas con quien compartir esa felicidad. Si es algo negativo, mejor no quiero ni pensarlo.
Siento que con mi hija somos las convidadas de piedra en todos lados. Como que al no tener una familia tradicional formada, me siento siempre damnificada. Además de que pasan los años, no logro formar ese tipo de familia ni tener más hijos, como mi hija quiere.
También he pensado que tal vés mi felicidad y la de mi hija esté en otro lugar, por ejemplo, en otra ciudad. Quizás es verdad eso de que “nadie es profeta en su tierra”.
Me mandé a hacer un delantal nuevo, lindo y tengo una asistente para realizar mi trabajo. A lo mejor esto servirá para hacer mejor mi pega.
La comprensión de mi Jefe al permitirme llevar a mi hija allá, se acabó. Debido a mis atrasos por irla a buscar y porque quizá podía distraerme de mis funciones, me sugirieron que remediara eso. Otro problema más.
Tengo temor frente al invierno que para mí se torna crudo, largo, difícil, de muchos gastos, la verdad debo reconocer que me asusta.
Incluso este blog, es leído por muchas personas, pero casi nadie deja su opinión o comentario. Se ha convertido en una especie de diálogo de sordos o como predicar en el desierto.
Bueno pero recordemos que aún quedan unos tibios rayitos de sol del verano que ya está en retirada, y espero que ellos nutran la energía que necesito para seguir adelante.

¿Porqué ha sido tan difícil salir adelante? ¿Dónde estará mi felicidad?

lunes, 3 de marzo de 2008

Laborum


El otro día mientras me trasladaba en un colectivo por mi ciudad, leí en el vidrio de otro vehículo “Dios es más grande que tu problema”. Una vez más pude comprobar que esa frase es cierta.
Luego de que me notificaran en mi trabajo que no iban a necesitar más mis servicios, recordé que aún quedaban algunos días de verano.
Decidí inscribir a mi hija en kárate (como todos los veranos) para que se acondicione físicamente y entre en mejores condiciones a clases, para que se contacte con otros niños y (sobretodo) para que no se aburra.
Además partimos el fin de semana a Pichilemu, una playa cercana. Allá lo pasamos muy bien.
Fuimos a ver un circo ruso de patinaje sobre hielo, precioso: tenía todos las presentaciones de un circo tradicional (malabares, magos, trapecistas) y además recreaba cuentos tradicionales infantiles.
En las tardes fuimos a la playa, a disfrutar del sol y del mar. Además comimos en restoranes y cafeterías todas las cosas ricas que queríamos.
Fue algo así como un miniveraneo.
De vuelta a la ciudad, fui a dejar currículum a un Colegio Inglés, cuyo Jardín Infantil queda al frente de la casa de los padres de una gran amiga.
Al otro día me llamaron de ese colegio. Qué increíble como de un momento a otro todo cambia.
Este año trabajaré con alumnos preescolares que tienen trastornos en su lenguaje. Una novedad para mí.
Lo que no es novedad es que todos los años exploro algún nicho de mi profesión que sólo conocía en teoría. Cada año académico que inicio tiene para mí un especial e inédito desafío.
¿Cómo se enfrentan los nuevos desafíos? ¿con ansiedad, temor, euforia?