
A propósito de lo anterior, durante la semana en un programa de televisión, se habló de las bandas sonoras de nuestras vidas, de aquella música que nos marcó en determinadas etapas de nuestra existencia.
La música que recuerdo de mi infancia es bastante variada y tiene que ver más con los gustos maternos que con los míos. De todas formas se agradece. Entre mis juegos infantiles y mis deberes escolares de aquel entonces, escuchaba el pop de ABBA, Bee Gees, la música electrónica de Jean Michael Jarré, a las españolas Paloma San Basilio y Mari Trini, y a los chilenos Los Jaivas, Quilapayún, Isabel Parra y Víctor Jara.
Cuando llegué a la preadolescencia, hacía furor el rock latino. A las primeras fiestas que fui, se escuchaba mucho a los ahora clásicos Soda Stereo, GIT, Virus, Enanitos Verdes entre muchos otros y los chilenos Los Prisioneros, UPA!, Aterrizaje Forzoso, Valija Diplomática, por nombrar sólo algunos. Durante mi pasada por la enseñanza media y en mi época universitaria escuchaba mucho pop y rock para bailar y mis momentos alegres, y mucha balada rock para mis momentos románticos o melancólicos. Por citar algunas canciones que recuerdan momentos especiales para mí, nombraría: Recuerdos Encadenados y La Incondicional de Luis Miguel, Completamente Enamorados de Chayanne, Silent Lucyditi de Queensriche, canciones del grupo Garbage. Algunas canciones de grupos como Sexual Democracia, Garibaldi, Erasure, Queen me recuerdan momentos más alegres. Todo lo anterior en radiocaset
La música tiene esa capacidad de transportarnos en el tiempo y llevar hasta nosotros las mismas sensaciones, emociones y sentimientos del momento en que vivimos algo especial, es decir, la audición es la que conecta a nuestro pensamiento con nuestro corazón.
¿Hay algún otro órgano de los sentidos que nos conecte tan rápidamente con lo que hemos vivido?



