
La verdad hace tiempo quería tener un espacio propio en la red.
Un lugar donde poder expresarme y a la vez compartir con otras personas mis sentimientos y sensaciones.
Hoy es un día de verano aparentemente igual a los otros, pero hay ciertas cosas que lo hacen distinguen: hoy estaría de onomástico mi padre, aún estoy en la incertidumbre laboral y a la espera de mis remuneración mensual.
Mi papá, conocido y recordado Médico Cirujano en esta ciudad, trabajó muchos años en la Posta Central, luego en Rancagua (Sewell, El Teniente) se fue a realizar postgrados a EEUU, para finalmente pasar sus últimos años en la capital comunal de Colchagua. Era un hombre muy comprometido con su trabajo, muy mujeriego y muy bohemio. Acá encontró el amor: mi madre. Y bueno, de ese amor nací yo.
Él no quería tener hijos porque era mayor que mi mamá, pero finalmente cedió y compartió con nosotras seis años.
Luego me crié con mi mamá, quien no se volvió a casar ni tuvo más hijos.
Cuando estaba por finalizar la Universidad, (estudié Psicopedagogía) nació mi hija, quien es el motor de mi vida, (aunque suene cliché) quien me impulsa día a día a seguir adelante.
Luego hice un post-título de especialización en Retardo Mental, y otro en Trastornos de la Audición y Lenguaje. Como se puede ver mi rubro es la Educación Diferencial.
El pasado año 2007 trabajé con un curso de alumnos con discapacidad en un centenario Liceo de mi ciudad y además con un grupo de alumnos de educación básica en una Escuela Municipal en un sector muy estigmatizado en mi comuna. Me encantó la experiencia. Me gustaría repetirla. Lamentablemente tengo la sensación de que la continuidad de profesionales en instituciones públicas, no depende sólo de su desempeño profesional, si no de otras cosas.
Sin embargo, mi remuneración mensual aún no ha sido cancelada (¿?) sin comentarios.
¿Siempre hay que ser consecuente? ¿Las exigencias deben ser proporcionales a lo que se entrega?
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