
La primera casa que habitamos la mayoría de los seres humanos es el vientre materno. En el tenemos todo lo que necesitamos en esa etapa de nuestra vida.
Cuando llegamos a este mundo, aparte de necesitar una familia que nos cobije, también necesitamos de un lugar físico en el cual podamos crecer, desarrollarnos, hasta vivir la ultima etapa de nuestra vida.
El primer lugar físico del que tengo recuerdos en lo que respecta a casa, es de cuando tenia cinco años y vivía con mis padres. Era una casa antigua, objetivamente inmensa, con muchas habitaciones, largos pasillos, dos patios. En ella mi papa tenia su consulta medica con todo lo necesario para ello.
Luego, y solo con mi mama, vivimos en diferentes casas. algunas muy pequeñas donde apenas cabían los antiguos muebles que teníamos y en otras nos sobraba espacio.
Cuando tenia quince años llegue a vivir (o a habitar) la casa donde he vivido mas de la mitad de mi vida, de la cual salí para independizarme, para formar mi propia casa y a la cual volví cuando mi mama partió de este mundo.
No logre sentirme cómoda en esta casa. Quizá sea la carga emotiva que tiene, quizá sean los hechos vinculados a la delincuencia que viví ahí, quizá todo eso o...nada.
Nunca fui una persona a la que la intimiden los cambios, al contrario me gustan los desafíos, pero debo reconocer que a veces necesito algo muy poderoso, importante que me mueva a hacer grandes cambios.
Muchas cosas motivaron este gran cambio. Quizá la ausencia de mi madre, la distancia geográfica que mantengo con mis familiares, el no tener trabajo estable o simplemente que la ciudad a la que pertenezco se volvió para mí ajena, distante.
Pero sola no estoy, tengo a mi hija. Junto a ella decidí emprender este nuevo camino, no exento de dificultades, obstáculos, pero lleno de esperanza, tolerancia, perseverancia y sobretodo mucho mucho amor.
Será el amor la gran fuerza que nos mueve a realizar grandes cambios? o existe otra más poderosa aún?
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