
Es increíble como uno añora el verano todo el año: se oscurece más tarde, ya no hace nada de frío, y hay mucho pero mucho tiempo libre.
Cuando era niña, los veranos se me hacían interminables si me quedaba en casa.
Cuando era niña, los veranos se me hacían interminables si me quedaba en casa.
Mi ciudad parecía pueblo fantasma, no había la proliferación de telefonía que hay ahora como para ubicar a mis compañeras de colegio, que la gran mayoría vivían lejos. Ni hablar de la programación televisiva. Los dos canales de televisión que en ese tiempo se veían parece que también salían de vacaciones: teleseries repetidas y películas antiguas.
Si iba a ver a mi familia al sur, a Osorno, era super entretenido. Allá hacíamos paseos al sector de Puyehue. Pero yo creo que más que gustarme el panorama, me encantaba la visión del “familión”, la familia numerosa, aclanada. Tengo muchos tíos y primos de todas las edades. Las tardes se pasaban volando entre anécdotas y risas.
Durante la primera etapa de mi juventud y hasta el día de hoy, trato de ir cada vez que puedo al Sur.
Un par de veranos además de ir al Sur, también fui a una playa cercana: Pichilemu.
Tengo recuerdos de antología del verano.
En el Sur, cuando tenía como 19 o 20 años, salí un día viernes con uno de mis primos a un pub que ya no existe: se llamaba “Jazz”.
Mientras estábamos ahí pedimos un trago para cada uno. Íbamos en la mitad del trago y ya estábamos “arriba de la pelota”. Ninguno de los dos había comido nada hacía muchas horas.
Nos aburrimos en ese pub y fuimos a otro: el “Arcadio”. En ese lugar pedimos los mismos tragos para cada uno, no sé cuantos, pero fue suficiente.
En el baño de ese lugar, me caí, me ensucié, entre otras cosas. Pero eso no fue lo peor.
Al otro día tenía un paseo con toda mi familia al lago Puyehue por el fin de semana. Cuento corto: la resaca se me quitó el día domingo.
Me pasaron otras cosas también en la época estival: tuve un par de amores de verano; un verano descubrí que estaba embarazada; otro verano trabajé de garzona en un pub en una playa del litoral central; otro verano inicié una relación de pareja, que terminó 3 años más tarde también durante el verano. Y bueno, un verano reconocí estar profundamente enamorada (…)
Pero ¿qué será lo que hace del verano una época tan atractiva y tan esperada?¿De qué manera puede marcarnos el verano para el resto del año? O para el resto de nuestras vidas?
Si iba a ver a mi familia al sur, a Osorno, era super entretenido. Allá hacíamos paseos al sector de Puyehue. Pero yo creo que más que gustarme el panorama, me encantaba la visión del “familión”, la familia numerosa, aclanada. Tengo muchos tíos y primos de todas las edades. Las tardes se pasaban volando entre anécdotas y risas.
Durante la primera etapa de mi juventud y hasta el día de hoy, trato de ir cada vez que puedo al Sur.
Un par de veranos además de ir al Sur, también fui a una playa cercana: Pichilemu.
Tengo recuerdos de antología del verano.
En el Sur, cuando tenía como 19 o 20 años, salí un día viernes con uno de mis primos a un pub que ya no existe: se llamaba “Jazz”.
Mientras estábamos ahí pedimos un trago para cada uno. Íbamos en la mitad del trago y ya estábamos “arriba de la pelota”. Ninguno de los dos había comido nada hacía muchas horas.
Nos aburrimos en ese pub y fuimos a otro: el “Arcadio”. En ese lugar pedimos los mismos tragos para cada uno, no sé cuantos, pero fue suficiente.
En el baño de ese lugar, me caí, me ensucié, entre otras cosas. Pero eso no fue lo peor.
Al otro día tenía un paseo con toda mi familia al lago Puyehue por el fin de semana. Cuento corto: la resaca se me quitó el día domingo.
Me pasaron otras cosas también en la época estival: tuve un par de amores de verano; un verano descubrí que estaba embarazada; otro verano trabajé de garzona en un pub en una playa del litoral central; otro verano inicié una relación de pareja, que terminó 3 años más tarde también durante el verano. Y bueno, un verano reconocí estar profundamente enamorada (…)
Pero ¿qué será lo que hace del verano una época tan atractiva y tan esperada?¿De qué manera puede marcarnos el verano para el resto del año? O para el resto de nuestras vidas?
2 comentarios:
Hola Gabi, me gustó mucho tu espacio, creo que uno vive sin dejar un rastro de lo que nos ha sucedido solo el recuerdo es testigo, pero que pasa si se nos olvida?, como poder identificar el aprendizaje de sensaciones vividas, sin un recuerdo. Además pienso que el verano, es preciso para recobrar fuerzas para el invierno frío que es tan largo y difícil.
...EL VERANO ES UN LARGO DIA... QUE EMPIEZA EN OCTUBRE Y SU AMANECER... Y TERMINA EN ABRIL... AL ATARDECER...
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